
Miraba el cielo y no habia nada, nada mas que estrellas, nada mas que cielo, nada mas que corazones rotos con canciones de amor, extraños acordes del que ignora pero quiere conocer; tambien vi mis escritos polulando en el éter; un silbido de un anciano de algo parecido a un tango y algunos suspiros de quien ve pasar un amor que no se concreta. Entre algunas estrellas y la luna, con esfuerzo, logré ver obras de arte hechas a boligrafo en hojas de carpeta, que seguramente se despedazaron al egresar, y tambien pétalos de flores, de los cuales siempre falta el ultimo.
Mientras observaba esto, grandes sombras se acercaban marchando, eran hombres, mujeres y niños, ancianos y jovenes, bebes... neonatos, dueños de una causa, de un destino y de un olvido, y todos ellos tan cortos como la vida, tan cortos como la noche, y olvidables como un juego de amor, como una cancion, como un suspiro, como un texto que no se vende, como un dibujo que se destruye, como un silbido incoherente, sus vidas, asi de olvidables, pero tan faciles de recordar como mirar al cielo en una noche de verano.